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sábado 10 de enero de 2009

La Confusión

El festival de música llegaba a su fin. Eran tres días cargados de actuaciones con grupos procedentes de cuatro continentes y sólo faltaba la ultima noche para acabar con el trabajo agotador que me ocupaba. Viajes, estancias en hoteles, comidas para todos los participantes, administración de entradas y un largo etcétera corría bajo mi responsabilidad.

Así que ese tercer día madrugué y me dirigí donde se estaba montando el escenario que acogería esa noche a un grupo indio del Rajasthan que abriría el espectáculo y una banda senegalesa que lo cerraría con sus espectaculares percusiones. Tenía que supervisar el montaje con las correspondientes tarimas elevadas, además de observar si el sonido y las luces eran los correctos. Son trabajos subcontratados a otras empresas en las que habitualmente confío y por lo tanto quién lo realiza son amigos de hace años. Pero aquel día reparé en uno de los "pipas", (en argot se denomina así a trabajadores de montaje de escenarios), parecía un "nuevo", ya que realizaba los trabajos más duros; carga y descarga, tirar cables, etc.
Me choco su tez morena y el pelo ensortijado, parecía un marroquí, pero sus alargadas facciones me hacía dudar. Quizá libio, libanés, me preguntaba inseguro por ubicarle. Me di cuenta que sus compañeros se comunicaban con él en inglés. Su acento era duro y su nivel bastante elemental. Seguí dudando. No era indio, ni procedía de la inmigración europea. ¿Tal vez iraní, iraquí?¿Un refugiado?

Cerca de las dos de la tarde hicimos una pausa. Teníamos que reponer fuerzas que el calor y el esfuerzo nos habían robado. Una vez sentados a la mesa y delante de los bistec que llenaban nuestros platos la curiosidad me pudo y solté la pregunta que llevaba rondando mi cabeza toda la mañana.

- Hey man, where you come from?

Sentado frente a mí el técnico de sonido con el que suelo compartir las angustias y las alegrías en los conciertos me miró burlonamente y grito:

- ¡Este tío es Palestino!

A lo que yo repuse automáticamente y con un volumen parecido.

-¡Viva Palestina libre!

En ese momento la cara del "pipa" se contrajo en una mueca terrorífica, pensé que se iba a abalanzar sobre mí, al mismo tiempo que el silencio invadió la charla de los que allí estábamos. Entonces mi amigo, el técnico de sonido, me aclaro esta vez en un tono susurrante.

-No, no, es israelita.

La tensión se cortaba con un cuchillo igual que el bistec al que me dedique a dar cuenta en silencio el resto de la comida.

Olvidé el incidente, bastante tenía con solucionar todos los problemas que iban surgiendo antes del comienzo del concierto, aunque procuré no cruzarme con el judío, "más vale prevenir que curar".
La satisfacción y el buen humor me invadió cuando comenzaron a sonar el armonium y la tambura de las gentes del Rajastham. Me senté a disfrutar de una cerveza helada, a oír los maravillosos sonidos, a ver como la luna llena iluminaba la repleta plaza de ese pequeño pueblo mediterráneo, a sentir como las gentes admiraban las coloridas danzas de las bailarinas. Estaba con la ensoñación del trabajo bien hecho cuando vi que mi enfadado compañero de tez morena se acercaba hacía mí.

-Tú piensas en Palestina libre, pero ¿Qué piensas de los suicidas que matan a nuestra gente?

No podía creer que aquel joven pudiera seguir después de horas con aquello en la cabeza. Mi respuesta fue simple, le dije:

-Mira a tu alrededor, mira la luna, las gentes felices, disfruta del privilegio en donde estás. Olvida tu guerra.

Esa guerra que ha heredado de sus antepasados y que él la lleva donde quiera que esté. La injusticia que padecieron ahora la trasmiten como si fuera un gran torrente de un río que nunca se acaba. Cortemos esa corriente, limpiemos nuestra memoria. Vivamos libres sin las ataduras del sufrimiento pasado. Olvidemos nuestros nacionalismos. Dejemos de ser israelitas o palestinos, musulmanes o judíos, cristianos o budistas...

*como dicen en las "pelis", basado en hechos reales.

1 comentarios:

  1. gran mensaje, desnacinalización, desreligión, despersonalización, des para limpiarse de una vez, y tal vez sea as´, ojala, el mudno del futuro, cuando saltemos los escombros.
    ahora, Jorge, yo al tecinico de sonido le hubiese dicho.
    ¡a ver si te enteraaaas!
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